Los niños ven espíritus

Muchos niños nacen con la capacidad de ver y oír a los fantasmas. Pero con el paso del tiempo en la vida del niño, parece que pierde la capacidad de comunicarse con el “más allá”. Hay muchas razones por las que los niños comienzan a perder estas habilidades. Una de las principales razones del porque muchos niños pierden esta capacidad de ver y escuchar a los espíritus, es debido a que no hablan de estas cosas con sus padres u otros familiares, por el miedo de que se les diga que todo es fruto de su imaginación.

Pero esto no parece ser un problema para Jadon Billington y su hermana Lucy, quienes hablan regularmente con más de 10 espíritus y entidades en el último año en su casa de Cheshire, Inglaterra, incluyendo a su propia abuela fallecida. Y aunque su madre Pam Billington no pueda ver a estas entidades, ella afirma que sus hijos hablan con los espíritus como si fueran parte de la familia.

Los niños “psíquicos” que ven y hablan con los espíritus

Jadon, de diez años, dice que el habla habitualmente con los espíritus de una pareja estadounidense llamados Sam y Simon Crease, además de un ángel llamado Michael, mientras que su hermana Lucy de ocho años, se comunica con el espíritu de una chica joven llamada Rose. Y Pam lo tiene absolutamente claro, sus hijos se comunican con el más allá:

“Todo empezó hace un par de años, cuando Jadon me dijo que había “recibido la visita” de un ángel por la noche. Al principio no le hice caso, ya que pensé que era fruto de su imaginación hiperactiva. Pero comencé a preocuparme cuando Lucy me dijo que escuchaba a personas que no veía. Después de dudar de ellos, ahora lo tengo claro, la capacidad que ellos tienen es un regalo. No es ninguna broma, realmente creo que mis hijos pueden hablar con los espíritus”, dijo Pam Billington a los medios de comunicación.

Al parecer, los fenómenos paranormales comenzaron en 2011 en la antigua casa de los Billington en Manchester, donde los niños dijeron que podían ver a fantasmas viviendo entre ellos. En marzo de este año, la familia se mudó a una nueva casa en Sandbach, Cheshire, pero a lo contrario de lo que pensaron, las entidades continuaron apareciendo. Pam tiene otra hija llamada Emily de 14 años, y en principio ella no podía ni ver ni hablar con los espíritus, pero después de tener un encuentro cercano con el más allá, ella cree firmemente en lo que dicen sus hermanos pequeños:

“Parece una locura, pero desde entonces he sido capaz de experimentar algo increíble. Una noche estaba viendo la televisión y le pregunte a Jadon que si realmente los espíritus estaban presentes en ese momento le pidiera a uno de ellos que tirara de mi pantalón. Jadon lo preguntó, y pasados unos segundos sentí algo en mi pierna y vi con mis propios ojos como mis pantalones se estaban moviendo. Ellos también hicieron que la televisión se difuminase cuando Jadon le preguntó a uno de ellos”, explicó Emily.

Pam explica que hay que vivir todas estas experiencias para entenderlo. La madre de los niños también quiso dejar claro de que ella era una escéptica, hasta que le pasó esto con sus hijos. Otro de los puntos que quiso dejar claro es que ella nunca ha enseñado nada sobre la existencia de los fantasmas y que no ha influido a la hora de que tenga esta capacidad psíquica.

Contactos con el mas allá

Entre las entidades que vistan habitualmente a los niños se encuentra la pareja estadounidense llamada Sam y Simon Crease, un ángel llamado Michael, una joven llamada Rose, además de una aparición fantasmal en el jardín del vecino, que creen que es el espíritu de una mujer que falleció recientemente.

Jadon dice que solía tener problemas para dormir porque siempre sentía como si alguien le observaba. Se despertaba por la noche y se encontraba con la entidad mirándole. Pero con el tiempo ha aprendido a comunicarse con ellos. Pero en el caso Lucy es un poco más complejo, ya que admitió que aún se asusta por las “travesuras nocturnas” de las entidades. Y aunque Lucy se ha acostumbrado a sus presencias, dijo que no le gustaba.

Algunos expertos creen que cuando nacen los niños, estos están mas cerca del “otro lado”, por lo que pueden ver más fácilmente los espíritus. A medida que el niño crece, el factor sociológico “obliga” al niño a dejar de verlos perdiendo la capacidad de comunicarse con el “más allá”.

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