Padre Gabriele Amorth (Exorcista)

Es un sacerdote italiano y conocido exorcista de la diócesis de Roma.

Fue ordenado sacerdote católico en 1954 y se convirtió en exorcista oficial en junio de 1986, bajo la dirección de Candido Amantini. Es miembro de la Sociedad de San Pablo, la congregación fundada por Santiago Alberione en 1914.

En 1986 hizo su primer exorcismo bajo la tutela del padre Candido Amantini y en octubre de 2000 (según su libro), señaló haber realizado personalmente alrededor de 50.000 exorcismos, que iban desde “unos minutos” a “varias horas” de duración. Lo que significa que realizó un promedio de aproximadamente diez exorcismos al día durante su carrera hasta el año 2000.

En marzo de 2010, afirmó que la cifra aumentó a 70 000. Gabriele Amorth fundó la Asociación Internacional de Exorcistas en 1990 y fue presidente hasta su retiro a los 75 años de edad, en el año 2000. Actualmente ha sido declarado presidente honorario de por vida de la asociación.

Situaciones vividas por el padre Amorth:

El interior de la iglesia de la Inmaculada Concepción está débilmente iluminado. El sacerdote entra, acompañado por tres diáconos, a una sala contigua; allí les esperan tres ayudantes: tres señoras de cierta edad y aspecto jovial. La puerta se cierra y, poco después, empieza a oírse un murmullo; de vez en cuando se aprecia la voz del padre Amorth. De repente, un grito obscenamente intenso. El murmullo se hace más alto. Otro grito: «¡Maledetto!»  («¡Maldito!»). Es una voz de mujer. Al cabo de un rato, una de las mujeres sale y se lava las manos. Sonríe, como si en la habitación a sus espaldas no ocurriera nada, no se oyeran gritos, rugidos salvajes y sollozos. «¡Yo te maldigo!», se oye también; luego otra vez al padre Amorth preguntando: «¿Cuál es tu nombre?».Un lamento gutural se transforma en un grito agudo. «¡Dime tu nombre! ¿Es Asgaroth?».

En la sala de espera aguarda Tonino con sus padres. Viven en un barrio humilde de Roma y tienen un problema: los muebles de su casa se mueven. «Ocurre por la noche, y se ven sombras de encapuchados», dice su madre. Su marido y su hijo Tonino permanecen en silencio. «Pasen, por favor», les dice Don Gabriele. A sus espaldas se ve una pequeña sala con un viejo sillón, unas sillas y, en el centro, una camilla. A su alrededor ya están sentadas las tres ayudantes con sus rosarios en la mano. Hablan de las rebajas, tan tranquilas. Junto a ellas, tres diáconos jóvenes y fornidos. «Lo primero que hago es preguntarle al demonio cuál es su nombre. A menudo no quiere decirlo, pues se vuelve más vulnerable. No hay que hacerle nunca preguntas estúpidas. Sólo preguntas directamente relacionadas con la curación del poseído. Así, que, primero el nombre; luego el día de entrada en el cuerpo, los motivos y quién lo envía», explica el exorcista.

Tonino ya está tumbado en la camilla. Una mujer sostiene la cabeza y uno de los diáconos le coge la mano. Los padres permanecen de pie. El exorcista rocía al joven con agua bendita. «Renuncia, Tonino, al satanismo, a la brujería, a los demonios, a los echadores de cartas», comienza. Tonino lleva pendientes en las orejas: dos puntas de acero. Don Gabriele traza varias veces la señal de la cruz sobre la frente del joven, luego lo golpea con la yema de los dedos. «¿Cómo te llamas?», pregunta, y acerca su oreja a los labios de Tonino. No hay respuesta. A Tonino se le ve inquieto. Esto no mola nada, ni siquiera a un chaval de 17 años del extrarradio de la capital italiana. «Con la ayuda de don Cándido, con la ayuda de Juan Pablo II, con la ayuda de la Inmaculada Virgen María, libera a Tonino», repite una y otra vez el Padre Amorth mientras golpea la frente del joven. El chico suda, arruga el rostro como si algo empezara a dolerle, agita las piernas. «Libera a Tonino, libera a Tonino». Su cuerpo empieza a rebelarse, el torso se comba hacia arriba. La ayudante más robusta se sienta sobre sus muslos. Otra sostiene una servilleta por si el joven empieza a escupir o vomitar. El ambiente empieza a cargarse.

Pero Tonino no escupe, sólo cierra los ojos con fuerza durante un momento, y todo termina. Los presentes rezan un Avemaría. Tonino también, para alivio de sus padres y los religiosos presentes. «Bueno, ¿te sientes mejor?»,pregunta el exorcista. Tonino asiente. «Un exorcista puede ayudarte, pero sólo tú puedes sanarte. Tienes que rezar todos los días», le aconseja el padre Amorth, y le entrega una lista de diez oraciones. «¿Y qué hacemos con los muebles que se mueven, padre?», pregunta la madre de Tonino. «El agua bendita suele ser de ayuda. Un par de gotas en cada rincón de la casa», responde. La mujer sostiene con fuerza la mano del Padre Amorth; luego le da 20 euros. «Para los pobres», dice el Padre: su labor es gratuita.

«No estoy a salvo»

gabrieleppamorth050608.jpg«No, por supuesto que no estoy a salvo del diablo. Todo el mundo es vulnerable», aclara el sacerdote. «Incluso Madre Teresa fue exorcizada en sus últimos años. Y otros santos también. El diablo es muy inteligente. Ha conservado la inteligencia del ángel que fue», agrega.«Puede ser, por ejemplo, que alguien de su trabajo sienta envidia de usted y le lance una maldición. Usted enfermará. El origen del 90 por ciento de los casos que trato es, precisamente, una maldición. El resto se debe a la pertenencia a sectas satánicas, a haber tomado parte en sesiones de espiritismo o practicar la magia. Si usted vive en consonancia con Dios, al diablo le resultará mucho más difícil llevar a cabo la posesión»,continúa.

«El Papa apoya a los exorcistas», añade. «Sin embargo, las sectas satánicas proliferan», se lamenta. Y con semblante serio, agrega: «El diablo trabaja en todas partes. Está en Fátima, en Lourdes, y con toda seguridad también actúa en el Vaticano, en el centro mismo del cristianismo».

70.000 exorcismos

Sigue llevando la sotana con 33 botones. El padre Amorth es uno de los mayores expertos en el diablo. A sus 85 años de edad ha realizado más de 70.000 exorcismos. «Ojalá no tuviese vecinos tan quisquillosos. Todo sería más sencillo. Se quejaban de alteración al orden público, de los gritos…, claro. Pero es que en los casos más difíciles son inevitables. Por suerte, un amigo me ha dejado un local. Tengo también cinco o seis ayudantes, por si alguien se pone violento. Además, allí sí que pueden gritar». Habla, claro, de los poseídos por el diablo. Para el padre Amorth, Satanás no es una metáfora. «Soy el único exorcista que trabaja siete días a la semana, desde la mañana hasta la tarde, incluidas Nochebuena y Semana Santa», asegura. Todos los martes y viernes a partir de las nueve de la mañana aguarda en su consulta. Y no le falta trabajo: «¿Ve mi agenda? Está llena para los próximos dos meses».

Los casos de Hitler y Stalin 

El padre Gabriele Amorth ya se dedicaba a luchar contra el mal antes de hacerse exorcista. Combatió a los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. A los 18 años se unió a los partisanos. Su nombre de guerra era Alberto. Tras la caída del régimen fascista, Giulio Andreotti intentó llevarlo a la política, pero al final decidió hacerse sacerdote. «Por supuesto que existe el mal en la política, incluso es frecuente. Al diablo le gusta adueñarse de aquellos que ocupan cargos de responsabilidad, empresarios, políticos. Hitler y Stalin estuvieron poseídos. ¿Por qué lo sé? Porque mataron a millones de personas. El Evangelio dice: Por los frutos los conoceréis. Desgraciadamente, un exorcismo no habría bastado con ellos, pues estaban convencidos de lo que hacían. No se puede decir que fuera una posesión en el sentido estricto de la palabra, más bien se trataba de una aceptación total y voluntaria de las sugerencias del diablo», aclara. El padre asegura que, tras 70.000 casos, no es capaz de reconocer a un demonio de un vistazo.

El exorcismo de Marta al completo (en video) por el padre Antonio Fortea

El caso de Marta representa un ejemplo de posesión demoníaca enormemente difícil de tratar. En él, más de cuarenta demonios tomaron parte. El Padre Antonio Fortea, quien es el mayor exorcista de España y una autoridad mundial en el ámbito de la Demonología, se encargó de este largo exorcismo que duró desde el 2002 hasta el 2008

Muñecas Poseídas (2ª parte).

PUPA: Ella se encuentra resguardada en Italia, su expresión facial, la posición de sus brazos, piernas cambian continuamente, así como el movimiento de cosas a su alrededor, hasta la muerte de su dueña en el año 2005, Pupa estuvo bajo su resguardo desde que sus padres la mandaron hacer con facciones de ella como cuando era niña, el pelo de Pupa es de su dueña, costumbre arraigada por los italianos en los años pasados.

La dueña de Pupa nunca se quejó de ella, pero tampoco nunca prestó a sus hijas y nietas la muñeca, ya que según las costumbres de aquellos tiempos, era como resguardar e inmortalizar la infancia de quienes poseían las muñecas, que eran mandadas hacer pos sus padres cuando cumplían 6 años.

Los familiares de la dueña de Pupa, la tienen resguardada en un estante cerrado, sin embargo las manifestaciones de la muñeca muestran que quiere ser liberada.

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SOFIA: Vive en Estados Unidos con Belén su dueña, quien ya es una persona mayor, ella la recibió como regalo de cumpleaños de su abuelo.

La muñeca extrañamente cuando el abuelo murió susurraba en voz baja a su dueña “Sueña conmigo”, frase que era dicha a la niña cuando su abuelo le contaba un cuento para dormir, en un principio se pensó que era la imaginación y el deseo de que su abuelo siguiera vivo, sin embargo la frase fue escuchada por sus padres, quienes intentaron separar a la niña de la muñeca sin lograrlo, tiempo después sus padres fallecieron en un accidente.

Belén vivió bajo la tutela de su tía hasta ser mayor de edad, conservando la muñeca hasta la fecha, pero cuentan sus familiares que Sofía ha mostrado nuevamente actividad y que la han visto mover los ojos, siguiendo la mirada de quien se le acerca a su dueña, que escucha a la muñeca susurrar “Muere conmigo”.

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MANDY: ella vive en el museo Quesnel en Columbia Británica, Canadá, fue donada por su dueña quien la heredó de su familia, la muñeca es una reliquia, convirtiéndose en una moradora  única del museo, ya que su llanto se escucha por la madrugada, eso ha sido comprobado por los administradores del mismo, cuando los guardias nocturnos renunciaban por el miedo.

La antigua dueña de Mandy, se casó y tuvo un bebé y decía que el llanto de su hijo se confundía con la muñeca, y que a pesar de que marido no le creyó, prefirió dejar a Mandy en un museo para no enfrentarse con fuerzas oscuras que pusieran en peligro a su hijo, con gran pesar donó a la muñeca, ya que había sido su compañera de juegos durante su infancia.

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ELSA: Ella vive en algún lugar de México con su dueña, quien la heredó de su madre quien la recibió como regalo de cumpleaños, la muñeca fue su compañera de juegos ya que su madre era viuda y no tenía hermanos.

Ernestina quien es la actualmente poseedora de Elsa cuenta que desde que se acuerda la muñeca siempre le dio miedo y como la casa de su abuela en la que creció y continúa viviendo tenía roperos muy grandes le pidió a su madre que la subiera, ya que decía que la miraba y le sonreía, como era pequeña su mamá y su abuela pensaban que era imaginación de la niña, sin embargo al pasar el tiempo y morir su abuela, le tomó un cariño especial a Elsa.

Cuenta que cuando pasa por la habitación que pertenecía a su abuela, escucha que Elsa quien permanece acostada en la cama le chista, además que cuando sale de casa y no se despide de ella, observa como las cortinas del ventanal de la habitación se abren muy despacio.

Ernestina ha aprendido a vivir con Elsa y piensa conservarla hasta que muera y pueda heredarla a su única hija, quien piensa que lo mejor es donarla a algún museo.

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CAROLINE: Está en manos de expertos que estudian lo paranormal, ya que ésta muñeca es de porcelana y perteneció a una niña que vivía en Salem, Massachusetts, fue hecha especialmente para ella, sin embargo cuenta la historia que su antigüedad data del año 1692, y que la madre de la niña fue quemada junto con su abuela en la hoguera.

Caroline permaneció con su original dueña hasta el año 1722, cuando ésta dio a luz a una niña, muriendo en el parto, se dice que la muñeca alberga los espíritus de las tres mujeres y no se sabe como fue a parar a manos de un coleccionista que donó a Caroline porque muchos miembros de su familia murieron de manera inexplicable cuando en alguna ocasión tomaron en sus brazos a la muñeca de porcelana.

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Muñecas poseídas 1/2

ALICE: su dueña es Marie Fod y vive en Washington, Estados Unidos, ella fue una herencia de su abuela y muchas de las personas que la han visto dicen que la muñeca tiene una mirada penetrante y al mirarla fijamente a los ojos, hace que la piel se enchine, una de las hijas de Marie cuenta que cuando una de sus compañeras de colegio se acercó a Alice, escuchó el susurro que le decía algo en un idioma que ella no conocía, su dueña sabe que algo raro vive dentro del cuerpo de su muñeca, sin embargo afirma que algo en su interior le dice que tiene que quedarse con ella.

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AMANDA: Ella se encuentra en el Centro Paranormal de Atlanta, sus dueños la donaron al lugar después de haber perdido todo lo que poseían, afirman que dentro de ella habita un espíritu muy destructivo que si la miras a los ojos y no eres del agrado de ella, te llevarás contigo mala suerte que te traerá desgracias, la muñeca ha cambiado de dueño muchas veces hasta que fue entregada al centro, ya que su continúo movimiento de cosas en los hogares donde ha vivido, causó el pánico de quienes la poseían, ahora permanece alejada de las personas y aún se encuentra en estudio para determinar qué tipo de posesión tiene.

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JOILET: Esta muñeca llegó a manos de su dueña Anna G., cuando su madre se la heredó, misma que lo hizo de su madre y ésta de la suya, es lo que recuerda la actual poseedora de Joilet, quien según cuenta cada primer hija de la generación carga con una maldición, que cuando tienen su primer hijo, irremediablemente morirá a los tres días de nacido y que hasta donde ella recuerda así ha sido.

Toda la familia de Anna G, sabe que creencia, coincidencia o como se llame, será hasta el fin de la dinastía, ya que según la bisabuela de ésta contaba que la muñeca resguardaba el alma de los niños muertos, que serían los guardianas al final de los tiempos de todas las almas de la familia.

Anna G., cuenta que cuando un miembro de la familia está en cinta, el llanto de muchos bebés se escuchan como si salieran de Joliet, y que una noche antes del alumbramiento se escucha un grito desgarrador de una mujer.

Joliet es parte de la familia y aunque muchos expertos de lo paranormal han intentado acercarse a estudiar el caso, éstos se han negado ya que dicen que es una maldición que tiene que cumplirse hasta el fin de la familia.

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EMILIA: tiene más de 100 años y fue un regalo del Rey Humberto I  de Francia a la hija primogénita de uno de sus guardias a quien estimaba mucho, sin embargo cuentan que los celos posesivos de la muñeca hacia su dueña, hicieron que el propio padre de ésta muriera de forma inexplicable.

La muñeca acompañó a su dueña hasta que murió en la guerra y fue rescata por una mujer en la explosión, misma que perdió la vida, dicen los que han tenido contacto con ella que el alma de quien la salvara vive en su interior.

A pesar que la muñeca debido a las guerras y el tiempo ha ido perdiendo cabello y los brazos, sin embargo se encuentra resguardada en un museo de Francia.

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BEBE: forma parte de una colección de 25 muñecas que se encuentra en manos de Janice Poole, quien es investigadora y coleccionista de muñecas poseídas.

Bebe fue comprada por una familia en un mercado de antigüedades, y desde su llegada se presentó actividad paranormal, desde los muebles que se movían hasta la muerte de las mascotas del hogar, así como terribles accidentes a los moradores y a la dueña de Bebe, una niña de 7 años, decidiendo llamar a especialista en el tema y entregarla para que fuera resguardada y estudiada.

Ahora su actual dueña, se dedica a comprar y recibir en donación muñecas poseídas para evitar que hagan daño.

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El caso que inspiró la película “El Exorcista” 1/2

“El Exorcista”, la famosa cinta de terror que el director William Friedkin filmó en 1973 y que relata la posesión demoníaca de una niña de 12 años, es catalogada sin dudas como la película más aterradora de la historia. Sin embargo, lo que pocos saben es que la historia, tomada del libro del mismo nombre del escritor William Peter Blatty, está basada en un caso real de posesión satánica que afectó a un adolescente de 14 años en las localidades norteamericanas de Maryland y Missouri, en 1949.

El adolescente, a quien la Iglesia Católica le dio posteriormente el seudónimo de Roland Doe para proteger su verdadera identidad, era hijo único de una familia de origen alemán y de creencias lutero-cristianas. Los extraños fenómenos comenzaron en propiedad en enero de 1949 en la misma casa de Roland, cuando en el dormitorio de su abuela un cuadro en el que se representaba a Jesús apareció torcido y se movía como si alguien golpeara la pared tras él. Cuando el cuadro fue enderezado, se siguió escuchando el chirrido de unos arañazos tras la pared, “como si una garra rascara la madera”. Los arañazos continuaron oyéndose durante 11 días y se detuvieron casualmente el día en que murió Harriet, una tía espiritista de Roland que le había enseñado a manejar el tablero Ouija. Cuando la mujer falleció, el adolescente habría intentado contactarla a través de la famosa y esotérica tabla. A partir de ese momento se agudizarían los problemas.

En la casa de Roland, quien había comenzado a volverse hosco y reservado y durante las noches tenía pesadillas en las que parecía hablar con alguien, se reanudaron los arañazos en las paredes, los muebles comenzaron a moverse solos y muchos objetos comenzaron a levitar. El caso llegó a oídos de un reverendo local quien, estupefacto, no sólo presenció estos fenómenos, sino que también vio como la cama del muchacho se sacudía sola y en su pecho aparecían varios arañazos en forma de letra, como “si alguien los hubiera trazado desde dentro con un cuchillo”.

El religioso, sospechando que un poder maligno había invadido el cuerpo de Roland, se puso en contacto con un especialista, el sacerdote católico Albert Hughes, quien lo primero que hizo fue visitar al chico. Llevaba consigo una botella de agua bendita y unos cirios para iluminar su habitación. Pero, a poco de entrar, la botella con agua bendita explotó y las velas, al ser prendidas, lanzaron grandes llamaradas. Cuando se acercó a Roland, que se encontraba acostado y como en estado de trance, éste le habló con una voz irreconocible y cavernosa que dijo en latín: “Oh, sacerdote de Cristo, sabes que soy un demonio. ¿Por qué me molestas?”.

Hughes de inmediato hizo dos cosas. Pidió autorización al Arzobispado de Washington para practicar un exorcismo e internó  a Roland en una custodiada pieza del Georgetown Hospital, una institución dirigida por jesuitas y atendida por monjas. Roland fue atado con correas a una cama y permaneció tumbado con los ojos cerrados, aparentemente tranquilo. Pero, al entrar Hughes en la habitación, vestido con un birrete negro, una estola púrpura al cuello y con un aspersor de agua bendita en una de sus manos, Roland despertó violentamente y con la misma voz tétrica de antes le ordenó quitarse la cruz que llevaba oculta. Asimismo habría comenzado a proferir juramentos en lengua semítica y aramea mientras en su pecho comenzaban a aparecer nuevos arañazos en forma de palabras.

El padre Hughes se arrodilló junto a la cama de Roland y comenzó a recitar las oraciones previas para preparar el exorcismo. Pero, después que dijera la frase “Mas líbranos del mal”, Roland logró desasir una de sus manos y arrancó una pieza metálica del somier. Con la misma pieza Roland hizo una gran rajadura en el brazo izquierdo del sacerdote, desde el hombro hasta la muñeca, herida que debió ser curada posteriormente con más de 100 puntos. El exorcismo fue suspendido de inmediato.

La familia de Roland decidió trasladarlo a una casa de unos parientes ubicada en Saint Louis, Missouri. Allí fue visitado por dos personas: el sacerdote y profesor de Teología Raymond Bishop y el sacerdote William S. Bowdern, un hombre catalogado de santo por las personas que lo conocían. Según las instrucciones del Arzobispado de Washington, sería el padre Bowdern el encargado de hacer el exorcismo, el que debería ser realizado en secreto aunque anotando en un diario todos los detalles.

El 10 de marzo de 1949 Bishop y Bowdern hablaron con Roland y rezaron el rosario con él. El adolescente parecía tranquilo, pero en cuanto le dejaron solo en su habitación volvió a gritar pidiendo ayuda. Tenía dos arañazos en forma de cruz en sus antebrazos, un gran librero de 25 kilos se había movido solo colocándose ante la puerta de su dormitorio y su cama comenzó a sacudirse frenéticamente.

La noche del 16 de marzo el padre Bowdern comenzó el exorcismo. Tras rociar con agua bendita la cama, que no dejaba de moverse, comenzó a leer las oraciones del ritual. Cuando dijo: “Yo te ordeno, espíritu impuro, seas quien seas, junto con todos tus asociados que han tomado posesión de este siervo de Dios, que, por los misterios de la Encarnación, Pasión, Resurrección y Ascensión de nuestro Señor me digas mediante alguna señal tu nombre, el día y la hora de tu partida…”, arañazos cruzaron la garganta, los muslos, el estómago, la espalda y el rostro de Roland. En su pecho apareció la palabra “hell” (infierno) y en su zona púbica se dibujó la letra X y la palabra “go” (ir). Durante la siguiente sesión el sacerdote le preguntó al demonio su nombre, y al instante se dibujó con arañazos sobre el pecho de Roland la palabra “spite” (rencor o malevolencia).

A medida que el exorcismo avanzaba, el estado de Roland crecía en violencia y espanto. Hablaba y gritaba con una voz ronca, reía con una carcajada diabólica, insultaba a los sacerdotes y maldecía al oír las plegarias o el nombre de Jesús. Y en los pocos momentos de calma proyectaba un aura siniestra que los exorcistas llaman “el roce de satanás”.

El día 18 de abril, luego que el joven fuera ingresado en el hospital de los Hermanos de los Pobres de Saint Louis, se libró la última batalla contra el maligno. Los religiosos pusieron en la habitación una estatua del arcángel San Miguel venciendo al dragón antes de que el padre Bowdern pronunciara las últimas letanías del exorcismo. A los pocos minutos, de la propia boca de Roland, salió una voz nueva, límpida y profunda: “Satanás, Satanás, soy San Miguel y te ordeno a ti y a los otros espíritus malignos que abandonéis el cuerpo en nombre de Dominus, inmediatamente, ¡ahora, ahora, ahora!”. Entonces, durante varios minutos, Roland se debatió violentamente entre espantosas contorsiones. Luego, tras detenerse abruptamente, éste dijo con toda calma a todos los presentes: “Se ha ido”. A la mañana siguiente comulgó en la capilla del hospital y por la tarde durmió una larga siesta. Y cuando despertó parecía no recordar nada de su penosa experiencia. “¿Dónde estoy? ¿Qué ha ocurrido?”, les preguntó a los sacerdotes.

Cuando Roland se marchó del hospital, su habitación fue clausurada con llave. En un cajón con llave del velador permaneció el diario escrito por el padre Bishop, el cual sólo fue dado a conocer en 1978 (nueve sacerdotes y 39 testigos firmaron un documento en el que afirmaron que el caso de Roland Doe fue un caso de posesión demoníaca auténtica).

Con respecto a Roland Doe, se asegura que después de la pesadilla por la que pasó tuvo una vida absolutamente normal. Se casó, fue padre de dos hijos, ejerció un empleo gubernamental y se radicó en los alrededores de Maryland. Y siempre se negó de plano a relatar o lucrar con su increíble historia.

En agosto de 1949, William Peter Blatty, un joven estudiante de literatura de la Universidad jesuita de Georgetown, leyó en el diario The Washington Post la siguiente noticia: “Un sacerdote libra a un joven de las garras del demonio”. 20 años después, tras investigar meticulosamente los hechos y cambiar a petición del padre Bowdern la verdadera identidad del protagonista por la de una niña, escribió una novela que tituló “El Exorcista” y que vendió 13 millones de copias. Dos años después, el libro sirvió de base para el guión de la película más aterradora de toda la historia, la primera en su género en ser nominada al premio Oscar y que también traería su propia carga de maldiciones. Pero esa es otra historia.

Mañana seguiré con esta historia mostrando les un vídeo sobre la casa donde se produjo el exorcismo.